Es una realidad del sector agrícola: el precio del hueso de aceituna no es estático. Depende directamente del rendimiento de la cosecha de cada año y de la estacionalidad en la que decidas adquirir el producto. Esta fluctuación a menudo genera dudas entre los nuevos usuarios de biomasa: «¿Sigue siendo rentable si el precio del hueso sube?». La respuesta corta y rotunda es: Sí, siempre gana a la electricidad.
Vamos a desglosar los escenarios para que tengas una radiografía clara de tu inversión. Imaginemos un año excepcional donde el hueso se cotiza a 150 €/tonelada. En este caso, para una demanda de 6.000 kWh, tu ahorro frente a la electricidad sería de unos espectaculares 674,40 € al año (y más de 1.124 € si consumes 10.000 kWh). Ahora, pongámonos en el escenario más adverso posible, con un mercado tensionado y el hueso a 400 €/tonelada. Incluso en este pico histórico, para esa misma demanda de 6.000 kWh, seguirías ahorrando 246 € anuales.
La matemática no miente: la biomasa es un escudo financiero. Pero para garantizar este rendimiento, no sirve cualquier hueso. En ALSIMI, sometemos nuestro producto a un riguroso proceso de limpieza y secado. Un hueso sucio o húmedo reduce la eficiencia de tu caldera y ensucia los conductos. Al elegirnos, no solo compras biomasa a granel o en sacos; inviertes en un combustible de alto rendimiento que exprime cada céntimo que pagas, sin importar cómo se comporte el mercado exterior.


